Un 26 de junio de 1892. Muere en diciembre de 1970.
Anarquista pacifista y esperantista japonés

toda su vida ha sido una entrega constante en aras a que la Humanidad alcance cimas señeras en la convivencia, a la desaparición de la explotación del hombre por el hombre y a la cancelación total y definitiva de las guerras y la violencia.
Debido a ello lo hemos visto siempre militando entre los pacifistas, los esperantistas y los anarquistas, llevando en estas tres actividades un papel descollante que lo coloca, sin duda de ninguna especie, como uno de los japoneses más progresistas y revolucionarios de los tiempos presentes.
Como pacifista integra la War Resistermen International
(WRI), entidad que agrupa a la mayoría de los objetores de conciencia y pacifistas en general de todo el mundo. Como delegado de los pacifistas japoneses, Yamaga asistió, en diciembre de 1960, al X Congreso de la
W.R.I.
que tuvo lugar en Gandhigram (India) compartiendo con Hem Day, Danilo Dolci, Tony Smythe, Ramachadram y destacados pacifistas de todos los meridianos, las tareas de un comicio empeñado en hacer desaparecer de la faz de la Tierra toda clase de guerras y de armas criminales destructoras de la vida humana.
Como esperantista, lo vemos, desde muy joven, aprendiendo la lengua de Zamenhof, y en 1907 aparece su nombre como Secretario de la Japana Esperantista Asocio, organización que amparaba, en aquella época, a la mayoría de los revolucionarios japoneses, tales como el socialista Toshihiko Sakai y Sakae Osugi, la figura más destacada, junto con Kotoku, del anarquismo japonés.
La irrupción de Yamaga en las ideas ácratas se debe, como ya hemos podido adivinar, al roce que a lo largo de estos años tuvo con Osugi, con el que trabó una sólida amistad que sólo truncó la muerte de este último, víctima del despotismo nipón, que no cejó hasta asesinarlo, junto con su compañera y un sobrino de pocos años, el 16 de septiembre de 1923.
Yamaga conoció una infancia triste. En Kyoto, su ciudad natal, por ser la urbe que por mil años fuera capital del Mikado, la rigidez social alcanzaba niveles exagerados y aun ahora es la ciudad japonesa de todo el archipiélago que es más tradicionalista y más obediente a la etiqueta y las costumbres japonesas. El padre de Taiji, hombre inquieto a los problemas sociales, vió en el advenimiento de Meiji, el emperador que occidentalizó el Japón, la posibilidad de abrir grandes ventanales para el pueblo nipón, y pensó que el mejor vehículo era la Imprenta. DebIdo a ello, y a pesar de disponer de muy pocos recursos económicos, Zembei Yamaga, el padre de Taiji, fundó, en 1874, la primera imprenta de Kyoto y, universalista a ultranza, dividía sus horas entre el componedor tipográfico, el pincel con el que confeccionaba los breves y difíciles versos del haiko (1) y la varita con la que enseñaba en la escuela confuciana.
La imprenta quebró. La oferta -utilizando términos modernos- era mayor que la demanda en aquella ciudad tradicionalista, en la que los daimyos (2) de ayer y los comerciantes de siempre se aferraban a los servicios de los calígrafos profesionales en detrimento del invento de Gutemberg. El padre de Taiji se fue de Kyoto y nuestro amigo quedó bajo los cuidados del hermano mayor, Seika, uno de los artistas más calificados, en la actualidad, en las artes plásticas kyotenses.
A los 16 años Yamaga abandona Kyoto y llega a Tokío en donde trabaja de impresor y toma contacto, como ya hemos señalado, con el Esperanto y el Anarquismo, dos puntales que ya no abandonará jamás y a los cuales se ha dado con un entusiasmo rayando en el misticismo.
En los planes del Ejército Nipón, autor material e intelectual de la muerte de Osugi, estaba también la represión contra los anarquistas, y Yamaga entre ellos. Felizmente consiguió escapar con tiempo, logrando alcanzar Formosa.
El capítulo de caminante, lo había abierto Yamaga varios años antes conociendo diferentes ciudades chinas, llegando a vivir por bastante tiempo en Pekín y Shanghai. También conocerá Filipinas y, como hemos señalado anteriormente, con motivo de la celebración del X Congreso de la W.R.I., durante cinco meses podrá visitar algunos lugares indostánicos y entrevistarse con elementos descollantes de la India contemporánea, como es el propio Vinoba Bhave, quien también es esperantista.
Es así que en julio de 1913 lo vemos en Shanghai ayudando al anarquista Si Pho en la redacción e impresión de Ming Sing (La voz del Pueblo), que se redactaba bilingüe, chino esperanto -La Voco de la Popolo- y gracias a esta índole de publicaciones se difundieron en China las ideas ácratas y progresistas y se imprimieron, en el servicio editorial existente, obras de tanta trascendencia como El Evangelio de la Hora, de Paul Berthelot, La Conquista del Pan, de Kropotkin y una célebre polémica de Si Pho contra el social demócrata Chiang Kang Hu.
Catorce años más tarde la Universidad del Trabajo de Shanghai invita a Yamaga y a otro anarquista japonés, Sansiro Ishikawa, a formar parte del personal docente, y Yamaga imparte en ella clases de esperanto a partir de agosto de 1927, al tiempo que Ishikawa enseña historia de los movimientos revolucionarios en Europa.
Paralelamente, bien que en forma independiente, en la lejana provincia de Si-Chuang, otro anarquista chino, Lu Chien Bo, profesor de Historia en la Universidad de Cheng Tzu, escribía y traducía para enriquecer el idioma chino con su pensamiento ácrata y el de los pensadores occidentales como Kropotkin; y formando un triángulo geográfico perfecto, aparece, también hacia el año 1922 y en la sureña ciudad de Cantón, otro destacado libertario: Huang Lin Shuang, quien fue invitado por el Kremlin a visitar Rusia y regresó decepcionado, manifestando públicamente su total desacuerdo con el bolchevismo.
Tamaña actividad, la de Yamaga, ha hecho que desde aquellos años, y hasta la hora actual, se haya convertido en la figura ácrata más descollante del Extremo Oriente.
Su epistolario toca todas las coordenadas geográficas del mundo y las ciudades donde moran sus corresponsales forman un mosaico de mayor envergadura que el de cualquier oficina internacional. Yamaga ha sobrevivido a muchos de sus amigos epistolares, como M. P. T. Acharya y Lanti, pero otros vienen a ocupar el puesto y cada vez que esto ocurre se aviva la llama idealista de Taiji, porque ve nuevas esperanzas en el negro horizonte del mundo de los superbloques.http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/filosofia/tao/1.html