viernes, 28 de mayo de 2010
La palabra, como medio para unificar las tendencias. La acción, como medio para restablecer los principios en la vida práctica

El derecho a vivir es el primero de todos los derechos. Para apreciarlo y defenderIo basta la jurisprudencia de la propia conciencia.

La libertad no es la prerrogativa de escoger amo; es la imposibilidad del amo.

¿Que tenéis miedo? Y bien, ¿acaso hay hombre que no lo tenga? Lo que se necesita es hacerse superior a él y no ponerlo sobre nosotros como el primer déspota.

Amar la vida cuando se sacrifica diariamente para satisfacer la avaricia, el orgullo y la lujuria de los déspotas, es el más necio de los amores.



La pereza se contenta con ser agradecida; si cada quien pusiera su parte en la conquista de la libertad general, nadie tendría la vergüenza de agradecer.

Hay gentes que se creen humilladas si no devuelven la copa que les ofrece el vecino o el amigo, y aceptan sin ruborizarse el bienestar y la libertad que otros preparan sacrificando hasta la vida.

Derechos escritos, nada más escritos, son burlas al pueblo, momificados en las constituciones.

Qué no podéis ser leones? Bueno. Sed simplemente hombres.

¿Teméis a la Revolución? Renunciad a la injusticia y el miedo se acabará en vosotros.

En los tiempos que corren se humaniza cuando se cambia el instrumento de tortura

La Justicia no se compra ni se pide de limosna, si no existe, se hace

Habláis de amor a los hijos mientras vuestra pasividad les prepara una vida de esclavitud. Algún día ellos bendecirán vuestro amor, cuando se vean tratados como bestias.

El látigo que un día azota la espalda de un compañero, puede otro día despellejar la nuestra.

La solidaridad con los demás, es la protección de nosotros mismos.

Por la fisonomía del tirano se saca la filiación del pueblo que le obedece.

Hacer mil esfuerzos diarios para beneficio de un holgazán es obrar cuerdamente; hacer uno sólo en la vida para contribuir al bienestar general es una locura.

Donde se usa del juramento es donde se abusa de la mentira

¿Quién es más responsable, el tirano que oprime al pueblo o el pueblo que lo produjo?

Hay muchos impacientes por la hora de la libertad, pero ¿cuántos trabajan por acercarla?

Todavía la naturaleza no produce árboles que den frutos de justicia y de bienestar. Sembremos y cultivemos.

Respetad el orden existente, someteos a las leyes que lo hacen inviolable para los cobardes y seréis eternamente esclavos.

Sembrad una pequeña simiente de rebeldía y determinaréis una cosecha de libertad

La tiranía no es el crimen de los déspotas contra los pueblos; es el crimen de las colectividades contra ellas mismas.

Para luchar por la libertad no hacen falta odios; sin odio se abren los túneles, sin odio se ponen diques a los ríos, sin odio se hiere la tierra para sembrar el grano, sin odio puede aniquilarse a los despotismos, puede llegarse a la acción más violenta cuando sea necesaria para la emancipación humana.

La pasividad y la mansedumbre no implican bondad, como la rebeldía no significa tampoco salvajismo

Una causa no triunfa por su bondad y su justicia; triunfa por el esfuerzo de sus adeptos.

Hay individuos que se habitúan a la vida de las cárceles ¿será cosa extraña, en esta sociedad de la desigualdad consagrada, ver esclavos encariñados con el látigo de sus amos?

Puede haber agua sin peces y pueblos sin tiranos, pero no puede haber peces sin agua ni tiranos sin pueblos.

Cread un ídolo y os pondréis un yugo.

Los trabajadores no tenemos necesidad de amistades piadosas que nos ofrezcan la salvaci6n a cambio de una presidencia o una dictadura benignas y paternales; queremos compañeros que luchen con nosotros, conscientes de sus intereses.

La protesta contra la quema de un hombre vivo no pertenece a una nacionalidad, es de todo el género humano.

Tenemos hambre y sed de justicia, se oye por todas partes; pero ¿cuántos de esos hambrientos se atreven a tomar el pan y cuántos de esos sedientos se arriesgan a beber el agua que está en el camino de la revolución?

Si os parece que andando no llegáis a la libertad, corred entonces.


Publicado por a333 @ 18:57  | textos anarquistas
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