obligar a nadie a aceptar sus presupuestos, es el único que no pretende, para alcanzar tal o cual objetivo, incluir los individuos
en su seno, recurriendo a la fuerza si es necesario. Ninguna de las facciones políticas: comunistas, socialistas, fascistas
etc. fundamenta su sociedad en una libre agrupación de comunistas, de socialistas, etc. En cuanto disponen de la suficiente
fuerza, y por lo tanto el derecho, imponen su credo a quienes discrepan de su régimen, obligándolos a colaborar y a actuar
de plena conformidad con sus modelos. ¿Como asombrarse, entonces, de que se produzcan rebeliones y disturbios? Los
libertarios no queremos forzar la conversión de nadie a nuestras ideas, ni obligar a nadie a vivir como nosotros si no es ésta
su voluntad explícita. Lo que queremos, pero eso sí, con todas nuestras energías, es que se nos deje vivir nuestra vida tal y
como la hemos elegido, expresando e intercambiando nuestras opiniones con total libertad. No admitimos que se nos imponga
una manera de actuar, un modo de pensar, y que se nos sacrifique a entidades absurdas, a futuros improbables o a intereses
inconfesables.